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Corrupción «por un tubo»

corrupción

Se habla de que un funcionario habría comprado una de las corporaciones de combustibles y que tres de ellos habrían comprado aviones.

INDOTEL

Mientras se rumora la sobrevaloración de equipos en la JCE, y muchos, muchos comentarios de corrupción que superarían abrumadoramente el «descuido» y permisividad brutal de los gobiernos de Leonel Fernandez.

Parecería que las administraciones del PLD compiten cual creará más actos escandalosos de corrupción.

La prensa «investigadora» se ahoga entre cheque y cheque, mirando al lado conveniente y sin dar «luz» a lo que en círculos gobiernistas se comenta de boca en boca, mientras los «compañeritos» o son cancelados o sobreviven con sueldos miseria.

Otros, se afilan los dientes para aplastar a Danilo cuando «salga», mientras se comenta «los de leonel» se brildan ante el eventual regreso del «leon», que sacaría a la luz «dos o tres Quirinos», no importa si son inventados o no, los cuales brotarían desde la acera cercana a Danilo y otros no.

Otros «contendientes» apuestan a que son ellos los que van y para ello, no importa si es Leonel o Danilo los que estén dispuestos a digerir algún animal podrido, los expedientes están calentándose para reventar radio, tv y claro, redes.

Se sabe, luego del Quirinazo, que no importa si es cierto o no lo que se diga sino cuan profundo corra el rumor, y que existen «periodistas» dispuestos a «jugársela» frente a cualquiera siempre y cuando el cheque les garantice «no dar un golpe más nunca».

Mientras, la cabizbaja militancia siente lacerante la opulencia de la clase dominante de su partido, devenido en una fábrica de millonarios inescrupulosos.

La corrupción campea por el Partido de la Liberación Domininicana y no hay nada que hacer.

El gobierno creó planes de desarrollo sociales que darán sus frutos, pero hay temor que los actos de corrupción generalizados exploten como granada, y no quedará buena obra para un legado que será manchado por la permisividad en demasía, igual que en tiempos de Leonel, pero esta vez adornada con abusos brutales a sus propios compañeros, como sello característico y lapidario a lo que un día fue el partido de la esperanza nacional.