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Crítica a la propuesta de Hecmilio Galván sobre los niños en condición de calle

HECMILIO debe revisar las leyes dominicanas sobre trabajo infantilHECMILIO debe revisar las leyes dominicanas sobre trabajo infantil

La reciente declaración de Hecmilio Galván, director ejecutivo del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA) en la República Dominicana, ha generado una controversia significativa. Galván propuso que los niños en condición de calle sean enviados al campo a “criar chivos y trabajar la tierra” como una solución para integrarlos a actividades productivas. Esta idea, según él, consiste en tomar fincas, cercarlas y poner a estos menores a sembrar y producir. Sin embargo, esta propuesta no solo es problemática desde una perspectiva ética y legal, sino que también refleja un enfoque reduccionista y descontextualizado que ignora los derechos fundamentales de los niños y las responsabilidades del sistema educativo. A continuación, se presenta una crítica detallada de esta propuesta.

### Violación de los derechos de los niños

INDOTEL

La propuesta de Galván contraviene directamente la Ley 136-03 del Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes de la República Dominicana, que establece la protección integral de los menores, incluyendo su derecho a la educación, la salud y la dignidad. Enviar a niños en situación de vulnerabilidad a trabajar en fincas, bajo el pretexto de “hacer algo productivo”, ignora que el trabajo infantil está prohibido en el país para menores de 14 años, salvo en circunstancias estrictamente reguladas que no comprometan su desarrollo ni su educación. Forzar a estos niños a labores agrícolas, como criar chivos o trabajar en huertos, sin un marco educativo claro, los expone a explotación y perpetúa su exclusión social, en lugar de ofrecerles soluciones reales.

### La educación como prioridad

Los niños, independientemente de su situación socioeconómica, tienen el derecho inalienable de recibir una educación de calidad. En lugar de enviar a los niños de la calle a producir en el campo, el enfoque debería centrarse en garantizar su acceso a un sistema educativo inclusivo que les brinde oportunidades de desarrollo integral. La idea de Galván parece desviar la responsabilidad del Estado hacia los propios menores, sugiriendo que su situación de vulnerabilidad los obliga a “ganarse” su lugar en la sociedad a través del trabajo manual, en lugar de recibir el apoyo necesario para salir de la pobreza y la exclusión.

Además, la propuesta carece de una visión pedagógica que reconozca el potencial de los niños como estudiantes y ciudadanos en formación. Los niños en condición de calle no son un problema que deba “resolverse” aislándolos en fincas; son víctimas de un sistema que no ha logrado garantizarles sus derechos básicos. La solución no está en someterlos a un régimen que recuerda a un servicio militar obligatorio.

### Huertos escolares y ganadería: una responsabilidad del sistema educativo

Galván menciona huertos y ganadería como actividades productivas, pero estas iniciativas podrían ser valiosas dentro de un contexto educativo inclusivo, no como una imposición laboral para niños vulnerables. Los huertos escolares, por ejemplo, han demostrado ser herramientas pedagógicas efectivas en diversos países, como se documenta en estudios mexicanos donde se promueve la enseñanza de ciencias, matemáticas, y valores ecológicos a través de estas actividades. Sin embargo, estas iniciativas deben ser parte de un currículo escolar bien estructurado, aplicado a todos los estudiantes, no solo a los niños en situación de calle, como sugiere Galván. La ganadería y la agricultura escolar pueden fomentar habilidades prácticas y conciencia ambiental, pero siempre dentro de un marco educativo que priorice el aprendizaje y no la producción forzada.[](https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-62662021000100134)

Implementar huertos escolares y programas de ganadería en las escuelas dominicanas podría ser una estrategia valiosa para enseñar sostenibilidad y trabajo en equipo, pero debe ser un esfuerzo inclusivo que beneficie a todos los estudiantes, sin estigmatizar a los más vulnerables. La propuesta de Galván, en cambio, parece segregar a los niños de la calle, tratándolos como una carga que debe ser “productiva” en lugar de ciudadanos con derecho a una educación integral.

### Un enfoque que recuerda al servicio militar obligatorio

La idea de recoger a los niños de la calle y enviarlos a fincas cercadas para trabajar tiene un paralelismo inquietante con un servicio militar obligatorio, donde los menores serían forzados a realizar tareas bajo un régimen disciplinario por el simple hecho de estar en una situación de vulnerabilidad. Esta analogía es alarmante, ya que sugiere una solución coercitiva que castiga a los niños por su condición social, en lugar de abordar las causas estructurales de la pobreza y el abandono. En lugar de ofrecer oportunidades de inclusión, la propuesta refuerza la marginalización, enviando un mensaje implícito de que los niños de la calle no merecen las mismas oportunidades educativas que otros.

### Una solución integral en lugar de una imposición

En lugar de enviar a los niños a trabajar en el campo, el Estado dominicano debería invertir en políticas públicas que garanticen la reinserción escolar de estos menores, con programas de apoyo psicológico, social y económico para ellos y sus familias. Los huertos escolares y actividades agropecuarias podrían ser parte de un currículo educativo moderno y sostenible, pero no como una medida punitiva o segregadora. Organizaciones internacionales y experiencias en países como México han demostrado que los huertos escolares fomentan el aprendizaje colaborativo y la conexión con la naturaleza, pero siempre dentro de un marco educativo formal.[](https://www.gob.mx/agricultura/es/articulos/huertos-escolares-ensenanza-y-alimentacion)

Por ejemplo, el sistema educativo podría implementar programas similares a los de México, donde los huertos escolares han promovido la producción de alimentos y la educación en salud y sostenibilidad, beneficiando a comunidades enteras, incluidas las familias. Estas iniciativas deben ser universales, no dirigidas únicamente a los niños en situación de calle, para evitar la estigmatización y garantizar la equidad.[](https://www.gob.mx/agricultura/es/articulos/huertos-escolares-ensenanza-y-alimentacion)

La propuesta de Hecmilio Galván refleja una visión simplista y deshumanizante que ignora los derechos de los niños y las responsabilidades del sistema educativo. Los niños en condición de calle necesitan acceso a una educación de calidad, no ser enviados a fincas a realizar trabajos que violan sus derechos. Los huertos escolares y la ganadería pueden ser herramientas educativas valiosas, pero deben integrarse en un sistema educativo inclusivo que beneficie a todos los estudiantes, no solo a los más vulnerables. El Estado debe asumir su responsabilidad de garantizar los derechos de todos los niños, en lugar de imponer soluciones que perpetúan la exclusión y el estigma. La educación es el camino hacia un futuro equitativo, no el trabajo forzado en el campo.[](https://deultimominuto.net/uncategorized/director-del-feda/)[](https://deultimominuto.net/nacionales/director-del-feda)[](https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-62662021000100134)