
Margarita Cedeño es vicepresidente de la República Dominicana.

Sus declaraciones se inmiscuyen directamente en la política de un país vecino y son violatorias de las más elementales reglas éticas de su envestidura.
No es posible que un funcionario de ese rango opine, ni de lejos, en lo que corresponde a la política local de otro pais, sea cual sea.
La pregunta es es la vicepresidente esta conciente de su error injerencia y los problemas que con ello puede causarle a la República Dominicana o simplemente, no sabe del tema.
















