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Díaz-Canel da detalles sobre las conversaciones con el gobierno de EE.UU.

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El mandatario detalló que son contactos que llevarán «tiempo» y requieren de la voluntad política de ambas partes.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó este viernes que su Gobierno mantiene contactos con funcionarios de la administración de EE.UU. para «por la vía del diálogo la posible solución a las diferencias bilaterales que existen entre estas dos naciones», en medio de la arremetida de Washington contra la isla.

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Los intercambios, supervisadas por él mismo y por el líder revolucionario Raúl Castro, «han estado orientados a buscar soluciones por la vía del diálogo» a las diferencias bilaterales entre las dos naciones, explicó el mandatario cubano.

Asimismo, relató que los contactos «han sido favorecidos por los socios internacionales» y que «hay un grupo de actores internacionales favoreciendo el desarrollo de esos intercambios». «No es la primera vez que Cuba entra en este tipo de negociaciones», sostuvo el presidente cubano en una intervención televisada.

En la misma, señaló que se trata de un proceso que se lleva a cabo con «mucha discreción» y que se inicia «estableciendo contacto» y «comprobando que haya posibilidades de canales de diálogo y voluntad para el diálogo» y eso «lleva tiempo». Informó de que todavía se está en esas fases iniciales del proceso y lejos de la construcción de una agenda o de negociaciones.

Entre los propósitos planteados destacó «determinar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan solución», cuáles serían las vías para solucionarlos y determinar si existe voluntad para «concretar por ambas partes en beneficio» de los dos pueblos.

El proceso se aborda con lleva un «esfuerzo arduo, tenaz» y tiene como objetivo «poder avanzar en soluciones» para «avanzar en encontrar la construcción de espacios de entendimientos y alejarnos de la confrontación», señaló el mandatario.

Díaz-Canel hizo referencia a la dura situación actual de la isla con «el bloqueo energético y la escasez». «Hace más de tres meses que no entra ningún barco de combustible a nuestro país», señaló, para afirmar a continuación que se está trabajando «en condiciones muy adversas que tienen un impacto en la vida de todo el pueblo».

El 29 de enero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región. El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales» y de permitir el despliegue en la isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China.
Sobre esas bases, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que actúen contra la orden ejecutiva de la Casa Blanca.
El paso se da en medio de una escalada entre Washington y La Habana, que sistemáticamente ha rechazado esas alegaciones y ha advertido que defenderá su integridad territorial. El presidente de Cuba afirmó en respuesta que «esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales».
Este 7 de marzo, Trump anunció: «Un gran cambio pronto llegará a Cuba». Además, aseveró que el país caribeño está llegando «al final del camino».
EE.UU. mantiene el bloqueo económico y comercial contra Cuba desde hace más de seis décadas. El embargo, que afecta gravemente a la economía del país, fue ahora reforzado con numerosas medidas coercitivas y unilaterales por parte de la Casa Blanca.