El nuevo sistema para obtener licencias de conducir ha revelado una preocupante realidad: siete de cada diez aspirantes a la licencia categoría 1 (motocicletas) no aprueban el examen teórico en su primer intento.
Así lo informó el director del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), Milton Morrison, quien atribuyó esta alta tasa de reprobación —alrededor del 70 %— a un desconocimiento generalizado de las normas básicas de tránsito entre los conductores de motocicletas.

El dato se hizo evidente desde la entrada en vigor del nuevo proceso, implementado a partir del 2 de marzo, que aplica con mayor rigor una serie de requisitos antes poco exigidos. Estos incluyen:
- Charla obligatoria de educación vial (45 minutos)
- Examen teórico sobre normas de tránsito
- Prueba práctica de manejo
- Evaluaciones de visión y audición
Según Morrison, la mayoría de los fallos se concentran en temas como la interpretación de la señalización, el respeto a los peatones, el uso correcto del casco y las reglas fundamentales de circulación.
Casi todos los motoristas circulan sin licencia
La situación se agrava con otra cifra alarmante revelada por el Intrant: aproximadamente el 99.5 % de los motoristas del país maneja sin la licencia categoría 1, obligatoria para conducir motocicletas.
Este panorama ha generado una masiva ola de solicitudes tras el anuncio de operativos de fiscalización, lo que explica las extensas filas observadas en los primeros días en centros como Megacentro (inaugurado la semana del 9 de marzo), Sambil y Multicentro Churchill.
Parte de la congestión inicial se debió también a la confusión sobre los nuevos requisitos y a personas que acompañaban a los solicitantes.
Sobredemanda y ataque cibernético
Morrison detalló que la demanda se multiplicó hasta por cuatro en comparación con los niveles habituales, generando demoras y esperas prolongadas.
A esto se sumó un incidente de seguridad: un ataque informático mediante bots que creó más de 5,000 reservas falsas en el sistema de citas. El Intrant logró rastrear cerca de 4,500 de ellas hasta direcciones en el Reino Unido, y su equipo de ciberseguridad restableció rápidamente el funcionamiento normal.
Como medida correctiva, la institución implementó un sistema de citas virtuales para organizar la atención, reducir la aglomeración y mejorar la experiencia de los usuarios.

















