
Palabras de Pelegrin Castillo, candidato a la Presidencia de la República por la Fuerza Nacional Progresista y el Polo Soberano, ante la plenaria de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)

Saludamos el encuentro de la Sociedad Interamericana de Prensa en la República Dominicana. Acontece en un momento especialmente crítico de la vida nacional, y por tanto, siento mi deber, aprovechar la ocasión de su apreciada presencia para saludarlos y compartir algunos reflexiones sobre la libertad y la democracia en la República Dominicana, que también aplican para todas Las Américas.
Quiero evocar la memoria de un gran amigo, que fue una figura prominente de la prensa nacional y miembro histórico de la SIP. Me refiero al Dr German Emilio Ornes, director del Diario El Caribe. Con él mantuve una excelente amistad, y con él también aprendi el valor de la libertad de prensa y de expresión para una sociedad que se esfuerce en mantener y ampliar sus espacios democráticos. Además, conté con el privilegio de prologar su obra Los Monopolios en República Dominicana, que escribió en 1948 bajo la dictadura de Trujillo, pero que se publicaría en 1998, el mismo día en que murió.
En esa obra, Don German destacaba la vinculación histórica que ha existido en nuestro país entre el avance de los monopolios y las dictaduras. Escrito, como tesis universitaria, en esa época era una crítica descarnada y valiente, al régimen imperante.
Ahora, los dominicanos estamos viviendo un proceso sin precedentes de concentración del poder en todas sus dimensiones, que si no se contiene y revierte en las próximas elecciones, nos llevará a una etapa aciaga de autoritarismo, o bien de luchas desgarradoras, que darán paso a crisis de gobernabilidad, con más injerencias o intervenciones extranjeras.
Después de un esfuerzo inédito en la historia nacional, por construir un sólido orden constitucional que se plasmó en la Constitución del 26 de enero del 2010, la crisis del sistema político partidario, y en especial del partido de gobierno, ha conducido «al pacto reelección por reelección» para asegurar la respostulación del Presidente Medina, que técnicamente, por los métodos nefandos usados, implicó un golpe blando a la constitución, al sistema de partidos, y a los principios democráticos.
En las próximas elecciones, la meta del gobierno es legitimar esa acción anti democrática, con el empleo profuso de técnicas dé avasallamiento y entronización. Ese proceso ha podido avanzar porque ha contado con la disposición del gobierno constinuista, de hacer concesiones o asumir compromisos con poderes económicos para reforzar procesos de mayor concentración de los oligopolios y los monopolios; o peor aún, pactos con poderes extranjeros para hacer avanzar agendas que atentan contra la soberanía y la autodeterminación de la República, en áreas tan sensibles como el manejo de la crisis del Estado Fallido de Haití, la presencia militar norteamericana en el territorio nacional o la imposición desde un ejercicio de imperialismo cultural, impulsado por la Embajada de los EUA, de la agenda LGBT y la ideología radical de género.
Quiero advertir que la complacencia de sectores políticos y empresariales con esa agenda antinacional, será la causa de muchos y graves problemas futuros, porque esas posiciones «genuflexas»- como las calificó el Arzobispo de Santiago-, no representan el sentir de las mayorías, que lamentablemente no han reaccionado todavía porque no tienen plena consciencia del alcance y gravedad de todo lo que acontece.
Solo las «fuerzas profundas del país nacional» , las reservas morales, ciudadanas y espirituales, así como los medios de comunicación, están en condiciones de evitar la legitimación de esa imposición, y hay señales de que podrían hacerlo.
Hasta el año pasado, quien habla era Ministro del actual gobierno, y fui el único miembro de la Asamblea Revisora del 2010 que fue responsable de trabajar con el equipo de juristas que redactó la propuesta de Constitución, luego de una amplia consulta. Renunciamos al gobierno y a la alianza a la que pertenecimos por 23 años, porque tenemos plena consciencia de que esas tendencias descritas nos conducen a la disolución nacional, institucional y social.
Es necesario que nos hagamos cargo ademas, que los cambios que se están operando en las relaciones y enfoques hemisféricos y mundiales, así como los presupuestos de la geopolítica caribeña, que se asumen desde los Estados Unidos, están creando condiciones para que puedan prolongarse e instaurarse regímenes que aplasten o reduzcan los espacios de libertad y democracia.
Y como el espíritu de libertad es uno, como la libertades solo florecen con los conocimientos y las informaciones adecuadas, plurales, veraces, pero sobre todo con el ejercicio responsable de la crítica y el cuestionamiento abierto, es importante que todos los que tenemos responsabilidades de dirección o influencia, en especial, los medios de comunicación, no olvidemos lo que dijo el poeta, » El infierno está en lo que callamos»
















