Advertisement

El mundo sin Israel

¿Se imaginan el mundo sin Israel, al menos por un día, en un sueño feliz de la humanidad?

Los judíos son otra cosa.

INDOTEL

Es claro que el “mundo” “conocido” —aquellos que resultaron ganadores de la Segunda Guerra Mundial, los que ignoraron los millones de soldados soviéticos muertos, los calcinados en el bombardeo de Tokio, las víctimas de las dos bombas atómicas, los más de 30 millones de chinos asesinados en el genocidio cometido por el ocupante japonés— derramó lágrimas solo por el llamado Holocausto, engordado por historias occidentales. Buscaban imponer la narrativa de que la guerra solo afectó a una zona del mundo y que los “judíos” necesitaban un espacio donde ser “ubicados”, creando así el actual Estado de Israel.

Es posible que algún día nos enteremos de que todo fue completamente premeditado, más allá de cumplir con alguna interpretación de ciertas líneas de uno de los muchos textos llamados “escrituras sagradas” de las civilizaciones que han caminado por el espacio de tiempo que llamamos historia.

Israel no tardó en convertirse en una piedra en el zapato. Guerras van y guerras vienen, despertando rencillas históricas que vienen desde antes de las Cruzadas, terminó expulsando a miles de palestinos de sus tierras ancestrales, mudando su capital a Jerusalén, violando todas las resoluciones de la ONU y expandiendo su territorio a bala limpia.

Ocupando territorios, provocando atentados, vigilando a todos y a todas, un pequeño territorio con una población muy reducida se convirtió en una eficiente máquina de matar y de extorsión, hasta terminar secuestrando la política de Estados Unidos, de Europa, del mundo financiero… hasta que cada rincón pudiera tener un espía a su servicio y más, hoy, con la tecnología a su alcance.

Hoy la presidencia de Estados Unidos se embarca en una guerra israelí —otra más—, busca hacerse con toda la zona de Gaza expulsando a todo palestino, incursiona en Líbano con el sueño de ocuparlo y seguir hasta toda Siria, Turquía y quién sabe si Egipto y Jordania, con la justificación de que “su Dios” les asignó esa tierra desde los antiguos tiempos, pero permitiendo la masacre de los habitantes del siglo XXI, en una locura sin fin que hoy amenaza con aplastarlos a ellos mismos y se convierte en la estocada final al hasta hoy llamado Imperio Norteamericano.

¿Se imaginan el mundo sin Israel, solo por un día? Toda esa zona de la llamada “Tierra Santa” sin los conflictos que ellos han promocionado, sin los terroristas que han creado, sin los asesinatos cometidos, sin los chantajes a figuras públicas del mundo aplicados.

Los persas se retiraron una vez de Anatolia, los moros de la península Ibérica, los mongoles hoy viven solo en su tierra y nada queda de Alejandro Magno, demostrando que no era necesario separar un pedazo de tierra en zonas de conflicto y dárselo a quienes, sabían —porque “Occidente sabía”—, serían los grandes desestabilizadores del mundo que se venía encima.

Posiblemente la humanidad sobreviva a esta “loca guerra” que nadie quiere, más que dos cúpulas viciadas de poder y mesianismo, veremos pues.