
Se desata el lio.

Un escrito en la prensa nacional habla de que la ministra de educación superior negó una beca a jóven que no se aliza el pelo, como la inmensa mayoria de las mujeres de la República Dominicana, ante los antivalores que la TV y las publicitarias obligan a consumir diariamente en imágenes y estilos.
Según fuentes muy amigas de la ministra, esta reacciono asombrada, pues le habia dicho eso a chanza a la muchacha, a quien inmediatamente le habia aprobado la beca.
Hoy, no importa quien tuviera la razón, la muchacha tiene la beca y las ofensas descarnadas hacia la ministra no se hicieron esperar, unos por luchadore(a)s de la inclusión de todas y todos en los puestos de cualquier tipo, y otra por una sarta de hipócritas arribistas, mercaderes de la opinión que esten en el momento.
Los opinadores de oficio se sumaron a la contienda a sabiendas que el tema era bueno.
Siempre que el tema sea lapidar a alguien, no importa si es pobre o si es ministro, es bueno para el negocio
Sin embargo, entramos a los bancos y encontramos a todas las muchachas con el pelo alizado, no importa si el pelo es greña o alizado natural, el pelo crespo dominicano está extirpado de las «normas».
Si usas pelocrespo o cortito te etiquetean de «feminista» o calificativos peores.
Ni maestras en escuelas, ni cajeras en los super, ni secretarias ejecutivas… solo algunas se lanzan a la «anticultura» de no esclavizar su pelo a las calientes herramientas, solo algunas se rebelan contra la cultura impuesta por los mercaderes de las modas que sueñan con ser rubios y que el pelo ondee a lo chino, indio o caucásico, linchando el recuerdo de nuestros negros ancestros.
















