El día de la muerte de Juancito le dije a un amigo común, que llorando quería ponerle el nombre de Juan de los Santos al edificio del ayuntamiento de Santo Domingo Este, que «dejara eso así, que sepultaran al joven alcalde en paz, que no revolvieran pues, cuando la población supiera que ese edificio ha sido una fuente en enriquecimiento, pues se ha sobre valuado varias veces, el descrédito apuntaría directamente al alcalde, aun este no fuera culpable, lo sería».

Juancito, como ya no quería que le llamaran, murió joven en un hecho no esclarecido por la polícía, en un intercambio de disparos que nadie que tenga un poco de sentido de análisis podría creer, ¿un intercambio donde mueren todos…..?. Nunca se dieron a la prensa las conclusiones forenses, ni se darán.
Hoy, el programa insigne de todo el período de alcaldía logra al fin colapsar, ante el descuido de varios años, programa LIMPIA que gastó mas en publicidad que en equipos de limpieza; las declaraciones del propio candidato del PLD para esa ciudad, donde habla de una ciudad a oscuras, con alto nivel de abandono y delincuencia, con problemas básicos en su red fluvial e incluso en la misma recogida de basura, no es fruto de una administración que logró, mediante recursos, vender una imagen equivocada de la realidad de todos de este lado.
Juancito crece a través de una de las actividades mal consideradas en una sociedad que es el juego al azar.
Permitió bajo su administración la proliferación indiscriminada de bancas de apuestas, que a juicio de todos los sociólogos dañan las entrañas de la sociedad. En ese tenor, dista mucho de ser una persona a quien se le pueda reconocer nada, aun cuando desde el punto de vista humano era una excelente persona, amigo de sus amigos.
Si al menos se habría apartado de esa actividad, como han hecho todos, otra seria la opinión, pero no lo hizo.
Personajes como Malcom X, Barry White y otros, terminaron su vida bien aun comenzando mal.
En lo político, su poder económico arropó al Partido de la Liberación Dominicana. Todo «lo resolvía», alejando al partido de lo que debería ser su camino de acción que es en lo político ideológico, sobre la figura de su extinto líder Juan Bosch.
En el PLD, el paso de Juancito se puede decir que fue más perjudicial que su propio ascenso al Comité Político, y esta historia está muy feamente documentada.
Tratar de honrarlo eternamente, hace que la población desnude su historia, sobre todo porque ya no se puede defender, pero el pueblo sabe.
Cada día que pase, las nuevas generaciones descubrirán más cosas de una vida que fue muy intensa y de un afán de alcanzar poder rápidamente, que harán que su figura en vez de crecer en el tiempo, se enlode más.
A medida que el tiempo pase, los sentimientos de «guardar la ropa» se van muriendo, y quien antes no hablaba, hablará.
Las nuevas generaciones normalmente no respetan las figuras controverciales y terminan, como hoy quieren, tratando de sacar a Santana del Panteón de los Héroes.
Ponerle el nombre de una estación del Metro de Santo Domingo es un «reconocimiento torpe», cuando acaba de morir el héroe de la patria Caamaño y otros que lo merecen más.
Sus amigos le lloran. Aún le lloran, lo llorarán por muchos años, hasta el fin de sus propias vidas. Pero ls nuevas generaciones no perdonan y la historia siempre magnifica lo malo ante lo bueno.
Juancito no tuvo tiempo de «cambiar». La interrupción de su vida tronchó el camino que llevaba hacia la limpieza completa de su vieja imagen, mutando del «Juancito» el de Juancito Sport hacia «Juan de los Santos» y dicen que tenia entre sus objetivos incluso, la presidencia de la república.
Son muchas las historias de quienes al final de sus vidas alcanzaron a redimir el comienzo, muchas las historias, pero Juan no tuvo esa oportunidad.
Mi vida también cambió, me di cuenta cuan cercana tenemos la muerte, que esta «no tiene nombre» y que no vale la pena el vivir para alcanzar la gloria pues esta si llega, llega.
Juancito logró lo que pocos logran, ayudar desde el poder a sus amigos y seguir siendo a amigos de sus amigos de infancia.
Lamento los llantos de sus seres queridos y por eso me molesta tanto figureo de gente ajena a costa de su figura, ellos son los que tendrán que escuchar historias de su amigo, pues a algunos se le ocurrió la fea idea de tratar de eternizarlo.
Es una falla humana, una gran torpeza, que un segmento dominante que por ley de la vida no lo será mañana, imponga nombres de nada a nada, una torpeza histórica y la más grande víctima de este abuso de poder será el propio Juan de los Santos.
















