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LA MUJER EN LA POLITICA por Janet Camilo

Janet Camilo

La lucha por el derecho de la mujer a participar en política ha seguido un largo, lento y no poco doloroso camino de conquistas; hemos pagado precios muy altos por exigir la revisión de los contratos patriarcales y más alto aún ha sido el precio a pagar cuando hemos exigido derogarlos para escribir nuevos contratos de humanidad que incluyan la mirada de las mujeres. Este 8 de marzo es un día para celebrar, renovar y reafirmar el compromiso hacia la paridad.

INDOTEL

La política es un sentimiento innato al ser humano, está relacionado con la caridad, la justicia y solidaridad; por lo tanto, como dijo el Papa Juan Pablo II cuando escribió su carta sobre los Laicos: nadie y sobre todo ningún cristiano tiene derecho a decir que no le interesa la política; más bien hay que valorar la política como un derecho y un deber.

La participación de la mujer en la política es relativamente reciente en la historia moderna. El hecho más significativo lo encontramos en el año de 1966 con la llegada de Indira Gandhi a la Jefatura de Gobierno de su país, India, y que más tarde se convertiría en la principal ligereza política del Tercer Mundo.

Después de ella, son contadas las mujeres que han podido ocupar los cargos más altos del poder político, como Presidentas, Primeras Ministras o Secretarias de Estado.

Cuando se habla de este tema generalmente se piensa que la participación de la mujer en la Política es mayor en los países desarrollados, pero no es así, esto no depende de la riqueza o la pobreza. Hoy  19 países, poco más del 10% de los gobiernos del mundo está en manos de mujeres, de esas cinco están en nuestro continente americano.

Estoy convencida que no es posible representar, de forma real, a la mayoría de la ciudadanía, si se permanece distante de los problemas reales de las mujeres de hoy día. El liderazgo político actual requiere un nuevo modelo de ejercicio, la gran demanda de los votantes nos muestra que, aunque aun creen el sistema de partidos políticos, están muy desencantados de los resultados de las
gestiones de poder de sus representantes.

Las mujeres tenemos un campo abierto en política. La sensibilidad femenina permite que la mujer descubra al hombre concreto, singular, al pobre, al necesitado, en medio de las grandes políticas de los estados que se aplican a la masa en forma estadística. Las mujeres hemos demostrado que votamos y ganamos elecciones, este siglo XXI es el siglo de las mujeres.

La apuesta va por mujeres que representen la mayoría y para eso debemos apostar a levantar liderazgo de mujeres que se parezcan a la mayoría: madres, amas de casas, obreras, estudiantes, profesionales, porque nosotras desde nuestra propia cotidianidad de vida demostramos tener mucha capacidad de negociar.

Cuando las mujeres asumimos el  reto a participar en la política, cuando vamos decididas a gobernar, vamos construyendo el cambio. El reto es más mujeres en posiciones de  más poder. La igualdad ha de ser el resultado de seguir trabajando.