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La traición que duele más que la derrota: lo penoso que debe ser para Luis Abinader descubrir que gente de su círculo más cercano terminó traicionándolo

Lo más penoso que puede vivir un presidente no es perder una elección, ni enfrentar una crisis económica, ni siquiera recibir ataques de la oposición. Lo más penoso es despertar un día y darse cuenta de que personas a las que miró a los ojos, a las que les dio poder con su propia mano, a las que defendió cuando todos dudaban, terminaron utilizando ese mismo poder para traicionar la confianza que él depositó en ellas.

Porque la confianza no es un detalle administrativo; es el único lujo que un gobernante honesto no puede permitirse perder. Cuando llegas al palacio prometiendo que esta vez será diferente, que ya no habrá compadres ni protegidos, cada nombramiento lleva tu firma moral. Y cuando uno de esos nombramientos termina envuelto en escándalo, el ruido que se escucha no es solo el de las esposas o los titulares: es el de algo que se rompe dentro del que creyó.

INDOTEL

La decepción no llega con bombos y platillos. Llega en silencio, en una carpeta que te entregan en la mesa, en una llamada que no quieres contestar, en la cara de un colaborador que ya no te mira igual. Es darse cuenta de que mientras tú dormías pensando en cómo sacar el país adelante, alguien en quien confiabas estaba calculando cuánto podía llevarse sin que se notara. Y se nota siempre.

Duele más porque no es solo una falla del sistema; es una falla tuya. Te equivocaste al leer a una persona. Le diste las llaves de la casa y esa persona abrió la puerta de atrás para los ladrones. Y aunque la justicia haga su trabajo, aunque se recupere algo del dinero, la confianza robada no vuelve nunca. Queda un vacío quejido interno que ningún discurso ni ninguna inauguración logra callar.

Al final, el peor castigo para quien gobernó con la bandera de la decencia no es que le griten en la calle ni que baje en las encuestas. Es acostarse cada noche sabiendo que hubo alguien que te miró a los ojos, te dijo “cuenta conmigo”, y luego eligió servirse antes que servir. Esa herida no la cura el tiempo ni la reelección; esa herida se queda ahí, silenciosa, recordándote que hasta los hombres que quieren hacer lo correcto también pueden equivocarse al elegir en quién creer.

La Onaprep, en cambio, se compromete a garantizar el correcto funcionamiento de los equipos instalados en las salas digitales, su resguardo y la prevención de cualquier daño, manipulación indebida o intervención no autorizada; monitorear la frecuencia y efectividad con la que se utilizan las salas, así como el nivel de participación de los internos.

También proporcionar formación técnica y pedagógica a los agentes responsables de la vigilancia penitenciaria, en aras de mantener un manejo eficiente de las salas, así como para identificar los espacios deportivos disponibles en cada centro.

Con esta alianza, la Onaprep, creada mediante el Decreto 240-24, y el Indotel reafirman su compromiso con la dignificación y modernización del sistema penitenciario dominicano, garantizando oportunidades reales de reintegración a través del acceso a la educación, la tecnología y el desarrollo humano.