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«Relato mata a Dato». El pensamiento de Guido frente a la percepción de la población del gobierno del PRM

Guido Gómez le concedió a Pablo McKinney una de sus mejores entrevistas, pero le atribuye excesivos “logros” al discurso opositor, desconectado de lo que realmente piensa el pueblo de a pie sobre el gobierno actual.

Es cierto que «dato mata relato», pero cuando el relato vence al dato, destruye cualquier evidencia: a pocos le importa lo demostrable y la “canalla” mediática impone su versión, hasta arrastrando a Guido.

INDOTEL

Si lo dejas solo, Guido podría pasar el día entero defendiendo que este gobierno ha sido mejor que los anteriores —y en varios aspectos lo es: avances reales en tenencia de tierra, titulación, seguridad, comunicaciones, banca, Aduanas y agua—. Pero esos logros interesan a pocos, mientras la percepción popular es que “son lo mismo”: errores caros, narcos en el partido, corrupción que emula lo peor del pasado y anula cualquier dato que Guido defienda con vehemencia.

El retroceso en electricidad (seis cambios en EDEESTE, servicio deteriorado, corrupción interna), el caos en tránsito (incumbentes fallidos), el abandono de cultura, la desregulación de medios y la incapacidad para frenar la corrupción con alertas tempranas han destruido el aura del gobierno de Abinader y se extiende a todo el PRM. El pueblo ya no cree ni en unos ni en otros.

¿Cómo impone el PRM el dato sobre el relato cuando cada apagón, cada visita al supermercado, cada servicio social destruido o mal reemplazado, cada busconería y tráfico de influencias, cada puesto clave que explota y se cambia tarde (o por alguien peor, como en Cultura o INTRANT) refuerza la narrativa contraria?

El PRM no es solo Guido: Faride hace un excelente trabajo con poca prensa, INABIE se conduce bien con alguien que agarra el toro por los cuernos, Wellington y Fellito destacan en sus áreas… Hay funcionarios de gala. Pero casi nadie —salvo Guido con esfuerzo titánico— enfrenta la batalla mediática ni acompaña su gestión con comunicación efectiva. Eso podría cambiar la percepción.

Hoy el pueblo cree en pocos: más de la mitad, incluso en cifras conservadoras, no quiere votar por nadie y espera un mesías que despierte una nueva esperanza.

Da igual si el gobierno lo hizo bien o mal: el «relato está destrozando al dato» y Guido, solo, poco o nada puede hacer.

Para colmo, la “esperanza del otro lado” son los mismos que ayer prometieron y dejaron pendientes que hoy se intentan arreglar… sin mucho éxito y “cantando bingo” por saber que el principal fallo del gobierno actual ha sido la poca comunicación producto, precisamente, de la diasporización de los entes que conforman el gabinete y el partido, cada quien mirando su escenario, sus ambiciones políticas, su futuro e importando poco el de al lado y peor, sintiendo que la única forma de prevalecer es aplastándoles a lo interno sin mirar las consecuencias en el pueblo y el país, pues, al final, el PRM se porta como una nación feudal, donde los «territorios» tienen un rey pero no le hacen mucho caso.

Mientras la oposíción está en una esquina observando y hasta disfrutando que «dato no logra matar al relato», Guido sabe que sin 2026 no hay 2028 para el PRM.