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Señalamientos, deudas y retrasos agudizan tensiones en el sistema de salud dominicano

senasa

Santo Domingo. – La estabilidad del sistema de salud y seguridad social en la República Dominicana está siendo puesta en tela de juicio por múltiples actores del sector, quienes alertan sobre una posible crisis financiera y de gestión que afecta tanto a los prestadores de servicios como a los usuarios del Seguro Nacional de Salud (Senasa).

Los cuestionamientos se han intensificado en las últimas semanas tras denuncias de retrasos en pagos a clínicas y médicos, demoras en autorizaciones, suspensión de servicios y acusaciones de manejo político dentro del principal seguro estatal, que actualmente agrupa a más de 7 millones de afiliados entre los regímenes subsidiado y contributivo.

INDOTEL

Oposición y gremios médicos encienden las alarmas
El debate cobró fuerza luego de que los secretarios de Salud y Seguridad Social del partido Fuerza del Pueblo afirmaran que Senasa enfrenta una “profunda crisis de gobernanza y sostenibilidad”, señalando que los atrasos en los pagos amenazan la operatividad de clínicas privadas y limitan el acceso a servicios esenciales para la población.

A esta denuncia se sumó el Colegio Médico Dominicano (CMD), que confirmó morosidad en los pagos y la cancelación de servicios como la entrega de medicamentos a domicilio, lo cual, aseguran, es evidencia de un deterioro interno.

Gobierno responde y descarta crisis
En respuesta, el presidente Luis Abinader rechazó las acusaciones, afirmando que no existe ninguna crisis estructural en Senasa y que los señalamientos responden a una campaña de desinformación. Reconoció que se requiere mayor inversión estatal, pero aseguró que se trata de un proceso normal de fortalecimiento institucional y mejora del gasto público.

No obstante, desde organizaciones como Asonafiss, que representa a los afiliados del sistema, se han elevado voces solicitando una auditoría a la administración de los fondos, argumentando que el incremento de afiliados al régimen subsidiado debería traducirse en más recursos, no en más restricciones.

Prestadores aseguran operar con déficit
Desde el sector privado, Rafael Mena, presidente de la Asociación Dominicana de Clínicas Privadas (Adeclip), confirmó que hay centros médicos con retrasos de hasta tres meses en los pagos, especialmente en el interior del país. Aseguró que Senasa no ha actualizado las tarifas conforme a la inflación, lo que deja a muchos prestadores operando con un déficit acumulado de más del 80%.

“La ley manda a hacer indexaciones conforme al índice de inflación en salud, pero en más de dos décadas, Senasa no ha cumplido con ese ajuste de manera adecuada”, reclamó Mena.

Datos oficiales vs. realidad en terreno
Según el más reciente informe financiero de Senasa, los ingresos en 2024 superaron los RD$62,000 millones, con el régimen contributivo aportando el 55% y el subsidiado un 28.9%. Los gastos por servicios ascendieron a RD$60,050 millones, principalmente destinados a pagos por atenciones médicas a afiliados.

Sin embargo, algunos usuarios reportan exclusiones en estudios y análisis médicos. En un recorrido por hospitales del Gran Santo Domingo, varios pacientes del régimen subsidiado relataron experiencias positivas con coberturas completas, incluso para cirugías y tratamientos especializados. No obstante, también se escucharon quejas por estudios no cubiertos que han obligado a algunas familias a incurrir en gastos de bolsillo.

Un sistema bajo presión
Mientras algunos pacientes valoran la amplitud de la cobertura, otros consideran que hay espacio para mejorar en agilidad, equidad y claridad de las coberturas. Expertos del sector aseguran que lo que está en juego no es solo la operatividad de Senasa, sino la confianza en el sistema de salud pública y seguridad social del país.

Voces como la de Joel Rodríguez, presidente de Asonafiss, piden más transparencia en la gestión de recursos y advierten que esta es la primera vez que el Senasa, en sus 24 años de historia, enfrenta un escándalo financiero de esta magnitud.

“El sistema necesita instituciones sólidas. Senasa no puede ser una herramienta política ni un barril sin fondo. Hay que reformarlo y blindarlo”, concluyó.