Donald Trump y Bernie Sanders salen reforzados de las elecciones primarias de este martes en los Estados de Misisipi y Michigan. El magnate inmobiliario se afianza al frente de la carrera republicana a la Casa Blanca y evidencia nuevamente la transversalidad de su fenómeno. El senador socialista lo sigue teniendo difícil para hacerse con la nominación demócrata a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, pero su buen resultado en Michigan demuestra que plantará cara hasta el final a Hillary Clinton.
El republicano Trump venció en las primarias de Misisipi y Michigan, en el religioso sur del país y en el decante cinturón industrial del norte. Su retórica burlona y populista contra el establishment, los efectos de la globalización comercial y la inmigración le genera votos en los dos extremos del país. Cuando ya han votado una veintena de Estados a los candidatos, Trump (con 14 victorias) avanza con firmeza hacia la nominación republicana.

La demócrata Clinton ganó en Misisipi, impulsada por el voto negro, pero perdió contra pronóstico ante Sanders en una reñida votación en Michigan. El senador, escorado más a la izquierda que la ex primera dama, demostró la atracción de su discurso en los Estados de mayoría blanca y más preocupados por la política comercial y la desigualdad de ingresos.
Clinton mantiene una cómoda ventaja frente a Sanders en el número de delegados necesarios para garantizarse la nominación del partido. Pero los resultados de este martes reflejan una dicotomía: la ex secretaria de Estado tiende a ganar en el sur de EE UU, el senador en el norte.
En el sur, el voto negro y latino es mucho más determinante que en el norte. La evolución de esta tendencia se medirá en las próximas semanas cuando las primarias y caucus (asambleas electivas) se alejen del sur del país, y lleguen a Estados más blancos y progresistas.
Michigan, el Estado que más delegados otorgaba el martes, era un terreno favorable para Trump y Sanders. Ambos candidatos defendían un mayor proteccionismo comercial en un Estado con una nutrida clase trabajadora, especialmente del sector automovilístico, golpeada por los efectos de la deslocalización industrial.
La participación en las primarias republicanas de Michigan creció un 50% respecto a hace cuatro años. Trump, sin experiencia política, atribuyó el incremento a su capacidad de atraer a votantes demócratas e independientes. Y lo aprovechó para tender la mano al establishment republicano, que, atemorizado ante su ascenso, se moviliza para frenar su candidatura.
En una rueda de prensa en un club de golf suyo en Florida, el empresario neoyorquino se presentó como la mejor opción del aparato republicano. Dijo que su éxito demuestra que ganaría “fácilmente” las elecciones de noviembre tras ocho años de presidencia del demócrata Barack Obama. Y elogió al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, con el que hace una semana se había mostrado desafiante.
















