La órbita geoestacionaria, a unos 36.000 kilómetros sobre el ecuador, es clave para satélites de comunicaciones, televisión y observación del clima.
Un equipo encabezado por astrónomos de la Universidad de Warwick detectó nuevos y diminutos fragmentos de basura espacial en la órbita geoestacionaria, algunos de apenas cinco centímetros, capaces de dañar satélites de gran valor si llegaran a impactarlos, informó este miércoles la institución británica.

La órbita geoestacionaria, situada a unos 36.000 kilómetros sobre el ecuador terrestre, es una zona estratégica para satélites de comunicaciones, televisión y observación del clima, ya que en ella estos aparatos pueden girar en sincronía con la rotación de la Tierra.
Un potencial «campo minado»
Sin embargo, los investigadores advierten que también es una región especialmente vulnerable a la acumulación de desechos espaciales. Al encontrarse tan lejos, estos fragmentos son difíciles de detectar y pueden permanecer allí durante muchísimo tiempo, lo que convierte la órbita en un posible «campo minado».
El estudio, publicado en la revista Journal of the Astronautical Sciences, reanalizó antiguos datos sobre basura espacial en la órbita geoestacionaria obtenidos por el telescopio Isaac Newton, ubicado en las islas Canarias (España), mediante nuevas técnicas de procesamiento de imágenes.
Los resultados revelaron la presencia de 25 objetos muy tenues que hasta ahora habían pasado desapercibidos. Casi el 80 % de ellos no figuraba en catálogos públicos, lo que, según los autores, demuestra la necesidad de seguir investigando para proteger los satélites activos que se utilizan a diario.
«Los fragmentos de basura espacial pueden moverse muy rápidamente unos respecto a otros, hasta varios kilómetros por segundo», explicó el investigador James Blake, quien subrayó que las energías implicadas son tan altas que incluso los objetos más pequeños pueden causar daños muy graves a satélites extremadamente costosos.



















