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Aguas residuales sin tratamiento mantienen en alerta el saneamiento del Gran Santo Domingo

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SANTO DOMINGO.— El manejo de las aguas residuales continúa representando uno de los principales desafíos sanitarios y ambientales del Gran Santo Domingo, donde una parte importante de las descargas termina en cañadas y cuerpos de agua sin recibir el tratamiento adecuado.

Puntos Vida

La situación está relacionada, entre otros factores, con el limitado funcionamiento de las plantas de tratamiento existentes y con el crecimiento urbano, que ha avanzado más rápidamente que la infraestructura de saneamiento.

La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) dispone de 19 plantas de tratamiento de aguas residuales destinadas a atender a la población del Gran Santo Domingo. Sin embargo, de acuerdo con los datos disponibles, solo siete se encuentran operativas, algunas de manera limitada, mientras otras 12 permanecen fuera de servicio.

Las cañadas reciben parte de las descargas

La falta de sistemas adecuados de alcantarillado sanitario ha provocado que en distintos sectores las cañadas y canales naturales de drenaje sean utilizados para conducir aguas residuales.

En el residencial Ciudad Real II, por ejemplo, las descargas provenientes de los baños terminan en las cañadas y posteriormente son conducidas hacia el río Isabela. Problemas similares han sido reportados en otros sectores y proyectos residenciales del Gran Santo Domingo.

Entre las instalaciones que permanecen fuera de servicio figuran las plantas Los Americanos, en Los Alcarrizos; Vista Bella, en Villa Mella; Invi-La Virgen; Villa Liberación y Caballona, entre otras.

Algunas de estas infraestructuras fueron construidas con capacidades importantes para procesar aguas residuales. La planta de Villa Liberación, por ejemplo, tiene una capacidad instalada de 6,760 metros cúbicos diarios, mientras Los Americanos fue diseñada para procesar 2,764.60 metros cúbicos por día.

En Los Jardines, una instalación con capacidad para tratar 12,096 metros cúbicos diarios, las aguas residuales terminan directamente en una cañada. Mientras, en Ciudad Satélite, parte de los líquidos son descargados sin tratamiento al río Lebrón.

Algunas plantas sí permanecen operativas

No todas las instalaciones están fuera de funcionamiento. Entre las plantas que operan se encuentran Hainamosa-Invivienda, con capacidad para procesar 24,192 metros cúbicos diarios; Prados de la Caña, con 3,086 metros cúbicos; y Los Tres Brazos, diseñada para procesar 8,640 metros cúbicos diarios, aunque actualmente funciona con uno de sus motores.

Las tres plantas de tratamiento de La Nueva Barquita también se encuentran operativas y tienen una capacidad conjunta de 2,234.15 metros cúbicos.

La diferencia entre la capacidad instalada y la cantidad de aguas que realmente puede procesarse constituye uno de los principales problemas del sistema de saneamiento.

El crecimiento urbano aumenta la presión

El Gran Santo Domingo cuenta además con cinco sistemas colectores construidos principalmente para proyectos inmobiliarios y residenciales. Sin embargo, el crecimiento de la ciudad ha generado una demanda de infraestructura sanitaria que no siempre ha podido ser cubierta.

Como consecuencia, numerosas cañadas y sistemas naturales de drenaje pluvial han terminado funcionando como vías para transportar aguas residuales.

El problema tampoco se limita a las zonas periféricas. Sectores como Piantini, Naco, Serrallés, Los Cacicazgos, La Castellana, Bella Vista, Evaristo Morales y La Julia carecen de un sistema convencional de drenaje sanitario y utilizan soluciones como sistemas sépticos, pozos filtrantes y plantas privadas.

Cuando estos sistemas no reciben el mantenimiento adecuado, pueden convertirse en fuentes de contaminación del subsuelo y del manto freático.

Descargas terminan en los ríos

El recorrido de las aguas residuales representa una preocupación ambiental debido a que parte de las descargas termina en los principales cuerpos de agua que rodean la capital.

Las aguas provenientes de diferentes sectores pueden llegar a las cañadas y posteriormente a los ríos Ozama, Isabela y Lebrón, antes de continuar hacia el mar Caribe.

La situación adquiere mayor relevancia ante el uso de fuentes subterráneas de agua en algunas zonas de la ciudad. El documento señala que estudios de la Caasd han identificado bacterias como E. coli y Salmonella en muestras de agua potable tomadas en sectores como Piantini, relacionando su presencia con una posible contaminación cruzada entre aguas sanitarias y fuentes de abastecimiento.

Se proyecta recuperar plantas fuera de servicio

La Caasd informó que varias plantas se encuentran en proceso de licitación para su intervención. Entre ellas figuran Villa Liberación, Los Americanos, Caballona, Hato Nuevo y Lotes y Servicios, con presupuestos que van desde aproximadamente RD$77.2 millones hasta RD$303.9 millones, según la instalación.

La recuperación y ampliación de estas infraestructuras, junto con la expansión de las redes de alcantarillado sanitario, representa uno de los principales retos para mejorar el manejo de las aguas residuales en el Gran Santo Domingo.

Mientras avanzan estos proyectos, una parte considerable de la población continúa dependiendo de sistemas individuales o de una infraestructura sanitaria limitada para disponer de sus aguas residuales.