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Puntos Vida

#opinión Fernando Buitrago 16/5/2026

Los próximos años serán muy duros para la República Dominicana porque, como economía dependiente al fin, tendrá que hacer malabares para atraer las inversiones del nuevo orden mundial sin poder desprenderse del viejo proveedor que ya ni inversiones en el país quiere o puede hacer.

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Estos son de los temas que no se hablan ni en los espacios políticos ni en las conferencias locales de geopolítica, ni siquiera cuando vienen figuras internacionales.

¿Qué puede hacer el político dominicano que gobernará en los próximos periodos para “aceptar” inversiones chinas, rusas, turcas e incluso iraníes, entablar relaciones comerciales fuertes con la chavista Venezuela y la comunista Cuba, mientras busca no molestar demasiado al imperio que ha mostrado una decadencia brutal, pero que está demasiado cerca y podría creer, como en 1965, que se le está formando “otra Cuba” al lado de Puerto Rico?

Ser presidente es muy complejo hoy y lo será aún más en los años que vienen, porque es claro que la teoría del reparto del Dr. Jalife es una farsa. China no abandonará los territorios de América, Asia y África, e incluso Norteamérica. Los rusos, turcos y otros impulsarán, aliados o no, sus “cohetes” —digo, sus inversiones— en el Caribe, América y África. Mientras tanto, la vieja Europa, con una clase extremadamente estúpida e incapaz, y Estados Unidos sueñan con que al sur del Río Grande todos les obedezcan arrodillados, aunque escenas patéticas como las que hemos visto queden tan cerca y hayan sido recogidas en fotos.

¿Cómo gobernar en este mundo multipolar, cada día más diverso, que descubre una Cuba cercada pero aliada al BRICS, un Irán que ya dijo “soy el más fuerte, el invencible”, una China que ve al mundo como un tablero de Monopoly, y unos norteamericanos soñando con que todas las zonas francas fuera de su país monten sus plantas dentro de su territorio y que las licitaciones sean cosa del pasado: o se las das a empresas de ellos o te invado?

Durante décadas, la República Dominicana creyó ser aliada de Estados Unidos, pero estos nos impusieron aranceles iguales a los de sus enemigos y, peor aún, nos llamaron “lameculos”.

Cuando se tiene un poco de independencia, esperan y luego mandan a un “Pompeo” a hacer la llamada que arrodilla a cualquiera que esté al mando.

Hoy, aunque no se diga, no se platique y algunos ni siquiera quieran pensarlo para que sus bocas un día no cometan una indiscreción, se sabe que USA no es confiable y que la palabra “aliado”, en este caso, pasó de moda.

Pronto, la clase política estará rezando para que nadie con un micrófono en la mano les haga las preguntas incómodas, no sea que de pronto hasta su propia visa quede en juego o el camino a cualquier podio se vea tronchado por llamadas incómodas y cuestionamientos injerencistas.

Mientras todo pasa, la cruda realidad es que el mundo va de cabeza hacia la multipolaridad y, o entendemos el pragmatismo —pero igual, con un poco de valentía— comienza a emerger, o nos pondrán al final de la lista por haber apostado hasta el final al caballo perdedor.

¿Aliados al perdedor? #opinión Fernando Buitrago 16/5/2026

Buitragovertical, solo por Buena Radio

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