Fidel Castro advirtió que la derrota de una invasión mercenaria en Girón pudo ser el comienzo de una tragedia, una guerra interminable, una incursion norteamericana en un momento en que ese país estaba fuera de costumbre, sin guerras activas.
La victoria de Girón evitó la creación de una cabeza de playa donde se instalaría un gobierno interino provisional, como quisieron hacer con Guaido en Venezuela y desde esa falsa legitimidad, pedir «ayuda» (invasión) de los norteamericanos y por qué no, con la venia de la OEA y hasta de la ONU, en esos días.

Años más tarde un guión parecido lo ejecutaron en Santo Domingo.
La derrota en Girón de los Mercenarios fue contundente y Fidel siempre supo que el objetivo no era solo derrotar al enemigo, sino hacerlo en el breve tiempo posible.
Girón (Bahia de Cochinos) evitó una guerra larga, muy larga, porque en esos momentos ya la Revolución tenia las armas, muchas, y no entregaría fácil su libertad e independencia.
Hoy se cumple un año más de aquel evento que pudo cambiar para siempre la justicia de Cuba, de América y de la Humanidad.


















