Protestas masivas estallan frente a la sede de la Corte Penal Internacional en La Haya. Miles de activistas de diversas organizaciones pacifistas, de derechos humanos y movimientos antiimperialistas se congregaron exigiendo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sean juzgados como criminales de guerra. Los manifestantes denuncian la reciente campaña militar conjunta de Washington y Tel Aviv contra Irán como una “guerra ilegal de agresión”, lanzada sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU y sin que existiera una amenaza inminente, violando flagrantemente la Carta de las Naciones Unidas.
Los activistas sostienen que los bombardeos sobre territorio iraní, que han causado numerosas víctimas civiles y ataques a infraestructuras energéticas, constituyen el crimen de agresión según el derecho internacional, similar a las condenas históricas contra invasiones no provocadas. Carteles y consignas coreadas repetían “Trump y Netanyahu a La Haya” y “No a la guerra imperialista”, mientras se recordaba que Netanyahu ya enfrenta órdenes de arresto de la propia CPI por crímenes en Gaza.

La protesta refleja un rechazo global creciente a la política de fuerza de Washington, que muchos ven como una nueva manifestación de hegemonía unilateral en Oriente Medio.
El mundo está rechazando completamente esta campaña de bombardeos imperialistas. Desde Europa hasta América Latina y Asia, voces de gobiernos, intelectuales y movimientos populares condenan la doble moral que pretende justificar la agresión bajo pretextos de “seguridad” o “cambio de régimen”, mientras ignora las consecuencias humanitarias y el desestabilizador efecto regional.
Esta movilización masiva ante la Corte Penal Internacional demuestra que los pueblos no aceptan que el derecho internacional sea aplicado selectivamente: la misma justicia que se exige para otros debe alcanzar a los poderosos. La historia juzgará esta aventura bélica como otro capítulo oscuro del intervencionismo que solo siembra muerte y caos.



















