Buenos días. Agradezco su presencia en esta conferencia de prensa, convocada para abordar un tema que lleva más de seis décadas afectando a nuestro pueblo: el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
Los días 27 y 28 de octubre tendrá lugar, en las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la consideración del proyecto de resolución «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba».
Será la trigésima cuarta ocasión en que la Asamblea General considera y seguramente se pronunciará sobre este tema. Lo nuevo, lo singular, lo insólito en este caso es, primero, el recrudecimiento extremo del bloqueo. Es la primera vez que la Asamblea General, más allá de la consideración que hizo en el pasado mes de julio, va a pronunciarse mediante una resolución contra el bloqueo energético, el bloqueo de combustible y el castigo colectivo que este implica contra todo el pueblo cubano. En esta ocasión, la Asamblea General responderá a una situación de endurecimiento extremo del bloqueo y de generación de daño humanitario aún más grave, como parte del propósito deliberado de esa política.
El impacto humano: el rostro más cruel del bloqueo
Todo el planeta conoce lo que está ocurriendo hoy contra nuestro pueblo. Conoce que el efecto deliberado de esta política provoca largas horas sin electricidad para nuestras familias; días y semanas sin abasto de agua potable; depresión en los servicios de salud; muertes que no debieron ocurrir, que se deben al bloqueo.
La falta de energía y recursos ha obligado a paralizar servicios de salud, lo que ha provocado las siguientes consecuencias:
· Más de 98 mil 500 personas están en lista de espera para intervenciones quirúrgicas; entre ellas, 12 mil niños.
· 34 mil embarazadas no pueden recibir todas las ecografías prenatales necesarias durante la gestación.
· 67 mil menores de un año han nacido en estos meses sin tener actualizado su esquema de inmunización.
· 117 mil adultos y mil 200 niños con cáncer no disponen de los tratamientos primarios adecuados.
· 16 mil pacientes tienen dificultades para acceder a los servicios de radioterapia; 12 mil 400, a los de quimioterapia, y tres mil, a los de hemodiálisis.
· Los niños recién nacidos que dependen del funcionamiento estable de equipos médicos, como las incubadoras, para sobrevivir también se ven afectados.
· Los datos muestran un aumento de la mortalidad infantil: de 4 por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025, lo que significa un aumento del 148 %.
· De los 395 fármacos que Cuba produce dentro de su cuadro básico de salud, 300 están en falta por dificultades para acceder a materias primas e insumos farmacéuticos.
El bloqueo afecta y castiga también:
· A quienes tienen un familiar que requiere hemodiálisis y conocen las limitaciones que impone la falta de combustible al servicio de ambulancias y a otros servicios igualmente afectados.
· A los padres y familiares que buscan con angustia un medicamento imprescindible que puede encontrarse en uno de los más de siete mil contenedores que, debido a las amenazas del Gobierno de Estados Unidos a las compañías navieras, no llegan a la isla. También afecta a quienes necesitan medicamentos que se producen en Cuba, pero cuyas materias primas o insumos se encuentran en otro contenedor.
· A la población, debido a las interrupciones del bombeo de agua, que prolongan los ciclos de abastecimiento de este recurso imprescindible.
· A la producción de alimentos, ante la falta de combustibles y lubricantes.
· A la industria, por la paralización de la mayoría de los procesos productivos.
Los daños acumulados durante estas décadas de aplicación del bloqueo ascienden a 178 mil 700 millones de dólares a precios corrientes. Solo entre marzo de 2025 y febrero de 2026 se estiman en 8 mil 83 millones de dólares, una cifra récord, por encima del récord del año pasado, en el que se estimaron afectaciones por 7 mil 556 millones de dólares.
El impacto del bloqueo medido en minutos, horas y días
Para dimensionar lo que significa esta política, baste decir que:
· 8 minutos de bloqueo representan el costo anual del financiamiento de la educación especial para niños y jóvenes con discapacidades auditivas: 129 mil 500 dólares.
· 13 minutos de bloqueo equivalen al costo de los recursos que necesitan las niñas y los niños con discapacidad visual en el país: 203 mil 970 dólares.
· 16 minutos de bloqueo equivalen al costo de adquisición del medicamento Nusinersen para el tratamiento anual de la atrofia espinal infantil: 250 mil dólares.
· 46 minutos de bloqueo representan el costo de la importación, desde mercados más lejanos, de piezas para la reparación o reposición de equipos de bombeo de agua: 714 mil 400 dólares.
· 3 horas de bloqueo equivalen al financiamiento necesario para el tratamiento de infertilidad en el exterior de 100 parejas: 2 millones 900 mil dólares.
· 3 días de bloqueo equivalen al financiamiento necesario para la modernización tecnológica del sistema bancario cubano: 65 millones de dólares.
· 4 días de bloqueo equivalen al costo de la importación de todos los combustibles necesarios para satisfacer la demanda de la economía del país: 78 millones 510 mil dólares.
El segundo aspecto novedoso en esta ocasión es un despliegue brutal, extraordinario, del Gobierno de Estados Unidos y, en particular, del Departamento de Estado y del Secretario de Estado, ejerciendo presiones extremas e inéditas contra numerosos Estados miembros de las Naciones Unidas, dirigidas a obligar a esos Estados soberanos a cambiar su posición con relación a este proyecto de resolución, a modificar la decisión que muchos de ellos han adoptado durante décadas de manera soberana.
Es decir, en esta ocasión coincide el endurecimiento extremo del cerco energético, el castigo colectivo y la obstaculización del comercio y los suministros a Cuba con un despliegue inusitado del Departamento de Estado. La comunidad internacional tiene desde hace décadas una posición tradicional, clara y casi unánime en apoyo a la necesidad de que cese de manera inmediata e incondicional el bloqueo contra Cuba.
Es apremiante levantar el bloqueo y permitir que Cuba pueda desarrollarse sin restricciones, ejercer su derecho a la autodeterminación y comerciar sin límites.
Desde 1992, cuando la Asamblea General adoptó por primera vez la resolución contra el bloqueo, el apoyo de la comunidad internacional no ha hecho más que crecer. En aquel entonces, 59 países votaron a favor de poner fin al bloqueo, con 3 votos en contra y 71 abstenciones. En 2025, ese respaldo se elevó a 165 países, con solo 7 votos en contra y 12 abstenciones, reflejando una posición tradicional, clara y casi unánime de la comunidad internacional en apoyo a la necesidad de que cese de manera inmediata e incondicional el bloqueo contra Cuba.
Recrudecimiento del bloqueo, cerco energético y sanciones secundarias: un genocidio y un castigo colectivo
El bloqueo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, fríamente calculado, es cruel, es duro. Es una medida impuesta contra el pueblo cubano —contra hombres, mujeres y niños—. Es un acto criminal, un genocidio, destinado a asfixiar la economía y provocar hambre y desesperación, sin importarle la muerte de todo un pueblo, con el objetivo de lograr el derrocamiento de la Revolución.
Tras más de 60 años, continúa teniendo el mismo propósito: destruir la Revolución cubana. Para ello se fomentan las carencias y se intenta aislar a nuestro país, con la esperanza de que los cubanos cejen en su empeño de decidir sobre su destino. Este castigo colectivo se acompaña de amenazas constantes de agresión militar por parte del presidente Trump.
Con tal objetivo, se han incorporado como herramientas de máxima presión la imposición de un cerco energético sobre Cuba y la aplicación de sanciones secundarias contra toda entidad de terceros países que sostenga inversiones o vínculos comerciales con entidades cubanas. Se presiona y chantajea sin escrúpulos a Gobiernos y empresas de todo el mundo para tratar de aislar a Cuba y obstaculizar el comercio y los suministros.
Es decir, se trata de un castigo deliberado contra un pueblo entero, no de una política de legítima defensa. El bloqueo de combustibles:
· Impide los suministros, incluso cuando han sido pagados, mediante amenazas de sanciones.
· Intimida y acosa a las compañías propietarias de los buques tanqueros.
· Amenaza a las navieras y les prohíbe transportar incluso partes y piezas destinadas a las termoeléctricas o a los sistemas fotovoltaicos.
Esto se suma a los nefastos efectos de la injustificable inclusión de Cuba en la unilateral, arbitraria y fraudulenta lista del Departamento de Estado de países supuestamente patrocinadores del terrorismo, así como a la agresiva persecución financiera y la aplicación estricta de las leyes que codifican el bloqueo, fundamentalmente la Ley Helms-Burton, cuyo entramado de normas complementarias no tiene precedentes en la historia.
El carácter deliberado de esta política no es nuevo. El 6 de abril de 1960, Lester D. Mallory, subsecretario adjunto de Estado para Asuntos Interamericanos, dejaba constancia en un memorando desclasificado del propósito real del bloqueo:
«La mayoría de los cubanos apoya a Castro. No hay oposición política eficaz […]. El único medio posible para aniquilar el apoyo interno [al régimen] es provocar el desencanto y el desaliento por la insatisfacción económica y la penuria […]. Se deben emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba […]. Una medida que podría tener un fuerte impacto sería negar todo financiamiento o envío a Cuba, lo que reduciría los ingresos monetarios y los salarios reales y provocaría el hambre, la desesperación y el derrocamiento del gobierno».
Cuba no constituye una “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional de Estados Unidos, ni para ningún otro país del mundo como quiere imponer en su narrativa mentirosa el gobierno de EEUU para justificar la guerra económica, el bloqueo, el cerco energético, las sanciones secundarias derivadas de las ordenes ejecutivas del presidente de los EEUU contra el ´pueblo cubano. Somos un país de paz. Queremos y merecemos la paz. Cuba no es una amenaza; el bloqueo sí.
Agradecemos la solidaridad del heroico y hermano pueblo dominicano, así como la de sus organizaciones políticas, movimientos sociales, que nos han apoyado en la lucha contra el bloqueo y en favor del voto en las Naciones Unidas. Las razones de esta solidaridad se encuentran en las raíces históricas y en las relaciones de hermandad que nos unen.
Hacemos un llamado a los Gobiernos y a los pueblos del mundo a mantener su posición soberana de rechazo al bloqueo y a respaldar, en la Asamblea General, el voto de apoyo a Cuba. La comunidad internacional no puede permanecer indiferente ante un castigo colectivo que vulnera los derechos más elementales de todo un pueblo. Hoy es contra Cuba, mañana puede ser contra cualquier país, el gobierno de EEUU no tiene amigos, tiene intereses, y está aplicando la Doctrina Monroe 2.0, lograr la paz por la fuerza.
Apoyar a Cuba es defender la paz en America Latina y el Caribe.
Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí.
Somos un país de paz. Queremos y merecemos la paz.
¡Cuba vencerá!
Muchas gracias.


















