Brasil, con más de 150 millones de electores, entrega resultados electorales en pocas horas gracias a un sistema de urnas electrónicas que funcionan sin conexión a internet durante la votación. Cada máquina cuenta los votos de su sección al cierre, imprime un boletim de urna público y transmite los datos cifrados. En el segundo turno de 2022, por ejemplo, el resultado se definió matemáticamente en menos de tres horas. Esa velocidad no es magia: es diseño. Reduce el tiempo en que los resultados pueden ser manipulados y facilita la verificación inmediata.
En República Dominicana el panorama es distinto. El sistema sigue siendo esencialmente manual: el elector marca la boleta de papel, el escrutinio se hace a mano en la mesa y luego se digitaliza y transmite el acta. Aunque la transmisión mejoró con el sistema EDET en 2024, el punto más sensible —el colegio electoral— sigue expuesto a las mismas vulnerabilidades de siempre.
Lo que el sistema manual facilita
El conteo a mano y la dependencia de quienes están físicamente en la mesa abren puertas a irregularidades que un sistema más automatizado dificulta:
- Compra de votos y cédulas. Observadores y partidos han documentado esta práctica de forma reiterada. Dinero, tickets o bienes se intercambian cerca de los recintos. Un sistema donde el voto se registra digitalmente y se verifica de inmediato reduce el margen para este tipo de clientelismo el día de la elección.
- Influencia sobre delegados. El control de la mesa (quién cuenta, quién anota, quién firma) sigue siendo decisivo. Se han reportado problemas de acreditación, falta de capacitación real y presiones. Cuando el resultado depende tanto de las personas presentes, el poder de quienes tienen más recursos o capacidad de movilización se multiplica.
- Errores, boletas premarcadas y discrepancias entre lo escrutado y lo transmitido.
Brasil no es perfecto, pero su modelo minimiza el tiempo y el espacio donde estas trampas pueden ocurrir. El resultado de cada sección queda registrado y publicado de forma casi inmediata, lo que facilita la auditoría ciudadana y de los partidos.
La pregunta después del fracaso de 2020
En febrero de 2020 el intento dominicano de voto automatizado colapsó y obligó a suspender las elecciones municipales. Ese episodio generó desconfianza legítima. Sin embargo, han pasado años y la pregunta sigue vigente:
¿Por qué, tras ese fracaso, la Junta Central Electoral no impulsó con mayor fuerza un sistema más robusto que redujera las oportunidades de fraude en los colegios?
Se mejoró la transmisión de actas, lo cual es un avance. Pero el corazón del problema —el escrutinio manual vulnerable a presiones y trampas— se mantuvo. Las respuestas oficiales suelen apuntar a que la legislación actual no contempla el voto electrónico o automatizado, y a la necesidad de consenso entre los partidos. También se invoca el temor a repetir errores técnicos. Esas razones existen, pero no bastan para explicar la falta de una hoja de ruta ambiciosa y transparente hacia un modelo más seguro y rápido.
Otros países han logrado sistemas híbridos (boleta física + conteo automatizado o verificación electrónica controlada) que combinan respaldo en papel con velocidad y mayor dificultad para manipular el resultado en la mesa. Brasil muestra que es posible entregar resultados el mismo día sin sacrificar la posibilidad de auditoría.
Un debate que no puede seguir aplazándose
Mantener un sistema que facilita la compra de voluntades y la disputa opaca en las mesas no fortalece la democracia. La comparación con Brasil no es retórica: demuestra que la velocidad y la reducción de puntos de fraude son posibles cuando hay voluntad institucional y diseño técnico adecuado.
La modernización no se trata solo de tecnología. Se trata de reducir el margen de trampa en el lugar donde más duele: el colegio electoral. Mientras República Dominicana no avance con decisión en esa dirección, cada proceso seguirá cargando con la sospecha de que el resultado no depende únicamente de los votos emitidos, sino también de quién controla mejor la mesa.
Multimedios LZO
26/10/2026

















