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El cacao dominicano conquista mercados y transforma la economía de las comunidades rurales

cacao

Santo Domingo.- El cacao dominicano continúa ampliando su importancia más allá de las exportaciones, al convertirse en materia prima para nuevos emprendimientos vinculados a la producción de alimentos, cosméticos, turismo sostenible y generación de ingresos en las comunidades rurales.

Puntos Vida

La transformación del cacao ha permitido que productores y emprendedores desarrollen productos con mayor valor agregado, entre ellos chocolates, polvo y té de cacao, manteca, vinos, mermeladas, jabones, labiales y tratamientos para el cabello.

Este proceso también ha abierto oportunidades para las mujeres rurales, quienes han encontrado en el cultivo y procesamiento del cacao una alternativa para generar ingresos sin tener que abandonar sus comunidades.

Uno de los ejemplos es el de familias productoras que, además de cultivar el fruto, han desarrollado pequeñas empresas dedicadas a convertirlo en productos terminados y ofrecer experiencias de turismo relacionadas con el proceso de producción del chocolate.

Cacao y turismo sostenible

El agroturismo se ha convertido en otra vía para aprovechar el potencial del cacao dominicano. Algunos emprendimientos reciben visitantes interesados en conocer el cultivo, participar en la elaboración del chocolate y descubrir las características del cacao producido en el país.

Estas iniciativas combinan producción agrícola, gastronomía y cultura, convirtiendo las plantaciones de cacao en espacios de aprendizaje y experiencias para visitantes nacionales y extranjeros.

También jóvenes emprendedores han apostado por industrializar el producto. Algunas empresas que comenzaron vinculadas a la exportación de cacao han establecido fábricas para procesar parte de la materia prima y demostrar las características del chocolate elaborado localmente.

Un sector que aumenta sus ventas

El crecimiento también se refleja en las cifras del sector. De acuerdo con datos citados en un estudio del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), las ventas de la actividad de elaboración de cacao, chocolate y confitería registraron un crecimiento promedio anual de 10.3 % entre 2012 y 2023.

Durante ese período, las ventas pasaron de RD$3,881.5 millones a RD$10,484.5 millones, reflejando el dinamismo que ha experimentado esta industria.

Del total de las ventas registradas durante el período analizado, el 50.8 % correspondió a industrias acogidas al régimen de zonas francas, mientras que el 49.2 % estuvo relacionado con industrias locales.

El comportamiento del sector también ha estado acompañado por un aumento en los precios internacionales del cacao, en un contexto de mayor demanda mundial.

Mujeres buscan mayor acceso al mercado

A pesar de las oportunidades, organizaciones de mujeres productoras enfrentan dificultades para mantener sus operaciones debido a los costos de producción y las limitadas ventas.

En comunidades como Jobo Arriba, en Gaspar Hernández, asociaciones que anteriormente reunían a decenas de mujeres han reducido considerablemente su número de integrantes.

Las productoras consideran que ampliar el acceso a mercados, fortalecer la comercialización y garantizar oportunidades de venta podría contribuir a recuperar el interés de más mujeres por continuar vinculadas a la actividad.

Una industria con potencial

El sector cuenta además con una importante presencia empresarial. Según las cifras citadas de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), existen 65 industrias dedicadas a la elaboración de cacao, chocolate y confitería, de las cuales el 89.2 % pertenece a la manufactura local.

El desafío para los próximos años está en continuar aumentando la transformación de la materia prima dentro del país, desarrollar productos con mayor valor agregado y aprovechar el cacao como una herramienta de desarrollo económico, especialmente en las comunidades rurales.

De esta manera, el cacao dominicano no solo representa un producto de exportación, sino también una oportunidad para crear empresas, generar empleos, fortalecer el turismo rural y ampliar la participación de las mujeres en la economía.