
En República Dominicana lo que existe de forma más clara es un ultranacionalismo con fuerte componente digital, polarización algorítmica, uso de bots y desinformación, y una profunda dependencia de plataformas extranjeras. Algunos críticos regionales empiezan a enmarcar estos fenómenos bajo la etiqueta de “tecnofascismo” (especialmente cuando se vinculan a redes como las de Cerimedo/Negre), pero el término todavía no está asentado en el debate dominicano como categoría analítica propia.
A esta dinámica se suma otra capa: la llegada recurrente de referentes internacionales de la derecha cultural, traídos especialmente para intervenir en debates sensibles como el del aborto. Uno de los casos más claros es el del argentino Agustín Laje.
Agustín Laje en República Dominicana: visitas y rol en el debate del aborto
Agustín Laje, politólogo, escritor y uno de los principales divulgadores de la “batalla cultural” en América Latina, ha visitado el país en varias ocasiones. Sus apariciones más relevantes se concentran en momentos de alta polarización:
- 2019: Primera visita documentada, en la que participó en conferencias y debates sobre “ideología de género” y temas relacionados con la familia.
- Marzo 2021: La visita más mediática. Laje llegó precisamente cuando se discutía en el Congreso la inclusión de las tres causales para despenalizar el aborto. Fue invitado por el Foro de Mujeres en Defensa de la Vida y la Familia. Se reunió con diputados de la comisión especial que estudiaba el tema, ofreció disertaciones en la Cámara de Diputados junto a monseñor Víctor Masalles, dio múltiples entrevistas y protagonizó debates televisivos. En esas intervenciones argumentó que las tres causales eran solo el primer paso hacia la legalización total del aborto y que respondían a una agenda “globalista”.
- 2025-2026: Ha regresado para conferencias, incluyendo su participación en el Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia (marzo 2026) en Santo Domingo, donde ofreció la charla “Globalismo: ¿Control Total?”.
Laje ha sostenido públicamente que su presencia no es una “intromisión extranjera”, sino una invitación de grupos dominicanos provida que financian sus viajes con recursos propios. Sin embargo, su llegada en momentos clave del debate legislativo ha generado críticas de sectores que ven en estas visitas una intervención externa en asuntos internos.
El vínculo con el ecosistema Milei-Negre-Cerimedo
Laje no opera de manera aislada. Es uno de los intelectuales más cercanos al universo de Javier Milei: ha escrito sobre él, comparte escenarios, participa en la misma “batalla cultural” y se mueve en las mismas redes internacionales de la derecha hispanohablante. A través de ese ecosistema comparte espacios con figuras como Javier Negre y, anteriormente, con Fernando Cerimedo.
Aunque no existe evidencia pública de que Laje forme parte de la estructura societaria de La Derecha Diario, sí comparte el mismo circuito de conferencias, eventos y difusión digital. La Derecha Diario y los espacios de Negre han amplificado contenidos afines a las posiciones de Laje, y ambos forman parte de una red regional que combina discurso antiaborto, crítica al “globalismo”, defensa de la familia tradicional y enfrentamiento a las agendas progresistas.
En República Dominicana, esta coincidencia se traduce en una doble vía de influencia:
- Por un lado, la operación mediática digital de La Derecha Diario y Negre (sección local, entrevistas a figuras como Fernando Abreu, contenido sobre migración y polarización).
- Por el otro, las visitas físicas de Laje, centradas en el eje provida y en la oposición a las tres causales del aborto, con acceso incluso a espacios legislativos.
Un patrón regional que llega a RD
Lo que se observa en el país es la convergencia de dos estrategias complementarias:
- La vía digital-algorítmica: medios como La Derecha Diario, uso de redes, posible amplificación artificial y polarización constante sobre migración, “ideología de género” y seguridad.
- La vía de la batalla cultural presencial: conferencistas internacionales como Laje, traídos en momentos de debate legislativo o social para reforzar posiciones conservadoras, especialmente en el tema del aborto.
Ambas se alimentan mutuamente y se insertan en un terreno ya fértil de ultranacionalismo digital y alta polarización. El resultado es un ecosistema en el que las discusiones locales (aborto, migración, “globalismo”) se internacionalizan y se libran también en el terreno de las redes y los algoritmos.
Colofón: no es la única ultraderecha
Conviene subrayar que el entramado vinculado a La Derecha Diario, Negre y figuras como Laje no es el único actor de ultraderecha o de derecha radical que opera en el ecosistema digital dominicano. Existen otros grupos, colectivos y cuentas —algunos más abiertamente ultranacionalistas, otros más enfocados en el discurso antihaitiano, el racismo o el rechazo a las agendas progresistas— que podrían estar utilizando plataformas alternativas, bots, campañas de odio, desinformación y narrativas falsas con objetivos similares.
En un país donde el ultranacionalismo encuentra terreno fértil y donde las emociones en torno a la migración, la identidad y la seguridad están altamente polarizadas, estas herramientas digitales ofrecen un atajo para buscar ganancia política, amplificar discursos de odio y, en contextos electorales, intentar explotar el miedo y el resentimiento. La lógica es la misma: no necesariamente construir mayorías sólidas a través del debate, sino movilizar intensidades emocionales, saturando el espacio digital con contenidos que radicalizan y fragmentan.
El riesgo no es solo el de una red concreta. Es el de un entorno en el que múltiples actores —con mayor o menor grado de organización— descubren que el odio algorítmico, las campañas falsas y el ultranacionalismo digital pueden convertirse en instrumentos eficaces de disputa política. En ese escenario, las elecciones y el clima social se vuelven cada vez más vulnerables a la manipulación emocional mediada por plataformas y bots.
El término “tecnofascismo” sigue siendo discutible y no está consolidado en el lenguaje político dominicano. Sin embargo, la combinación de operadores mediáticos regionales, intelectuales de la batalla cultural, polarización algorítmica, visitas estratégicas y la posible proliferación de tácticas similares por parte de otros grupos configura un escenario que merece atención. En República Dominicana, ese proceso ya está en marcha.

















